Andres Castro monologo

Nunca voy a olvidar cuando Estrada me mando con 99 hombres a la expedición en la hacienda San Jacinto, con mi rifle chispa, no servía esa babosada, para dispararlo había que limpiar la pólvora y un proceso balurde que quitaba como 2 minutos, y los filibusteros frescos con sus rifles de repetición, nos tenían ventajas, me estaba cagando cuando me quede sin balas y ni tiempo tenia para preparar el último disparo mientras un gringo ya estaba entrando a la hacienda, así que me valió, me armé de valor y con una piedra me cuajé a un filibustero, con la emoción del momento ni me di cuenta cuando me dieron un balazo en la pierna, a los segundos empecé a 

sentir el dolor y todo se nubla, pero les ganamos a esos americanos y salí vivo para contarlo, lo recuerdo como si fuera ayer y no voy a olvidarlo hasta que me muera.

Aun conservo la cojera por el maldito que me dio en la pierna pero ya aprendí a vivir con eso y estoy trabajando otra vez de agricultor acá en la Managua, tranquilo, aunque un loco me quiere robar la mujer pero cualquier cosa le meto su pedrada también.



-Andrés Castro 1876

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